A veces, los músicos componen obras inspiradas en algún elemento extramusical. Ahora ya sabes que estas obras pertenecen al género de la música descriptiva. De hecho, cualquier artista puede tomar ideas del mundo que le rodea para su trabajo. Para comenzar, te presentamos una de las fuentes de inspiración más recurrentes a lo largo del tiempo: la naturaleza.
El compositor alemán Richard Strauss tenía una casa en los Alpes. En el año 1914, inspirándose en aquel paisaje, compuso la Sinfonía alpina. La obra está dividida en veintidós cuadros, con títulos tan significativos como «La salida del
sol», «Los prados floridos», «Entrando en el bosque»… Uno de los momentos más impresionantes es la descripción de
una tempestad de alta montaña. A Strauss debió de sorprenderle más de un temporal en pleno bosque. Si no has vivido
nunca algo así, escuchar esta obra puede darte una idea de cómo es.
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